
Ayer recibimos en la radio la visita de dos grandes del periodismo: Juan Cruz y Fernando Delgado. Acudieron a nuestra emisora invitados por el alcalde José Sindo para apadrinarnos en esta andadura que comenzó hace ya algún tiempo, aprovechando su visita a Candelaria con motivo del pregón de las fiestas de la Virgen. También estuvieron aquí algunos concejales y el padre Jesús Mendoza, que bendijo la emisora.
No quiero dar aquí el currículum de estos dos maestros porque para eso, a ustedes les bastaría con acudir a Google, donde las referencias son interminables, pero sí me gustaría dejar reflejadas las impresiones personales que me causaron ambos.
Juan Cruz es un tío con una sonrisa que va varios metros por delante de él y ojos de niño ruinito. Llegó pronto a la radio y una vez cumplimentados los trámites de las presentaciones, hizo la emisora suya, se mezcló entre nosotros como uno más del equipo y comenzó a hacernos preguntas sobre nuestro trabajo como quien dispara una metralleta. Mientras lo observaba desprender esa energía brutal e inagotable, pensé que con Juan Cruz en Candelaria, la central de Unelco podría pasar a la historia definitivamente.
Si mi abuela tuviera que definir a Juan Cruz, así, en canario, creo que sin duda utilizaría los términos desinquieto y jiribilla.
Me admiró la capacidad que tiene de sentir curiosidad, de preguntarse cosas, de cuestionarlo todo, y que eso es en parte lo que le hace tan buen periodista.
Por su parte, Fernando Delgado me pareció una persona entrañable. También sonreía todo el rato, pero con una sonrisa bonachona y generosa, y creí entrever muuucha pachorra. Es un tipo grandote cuya presencia impone, y encima acompaña ese corpachón con una voz grave que parece salir desde el fondo de una caverna. Supongo que en esto último, el tabaco negro que fuma habrá jugado un papel importante. En los minutos en los que compartí radio con él, nos dejó varias perlas, habló de lo que debe ser la profesión del comunicador. Me quedo con su idea de que, como periodista, no podría renunciar a sus principios ni a sus ideas porque eso es lo único que tenemos, lo que nos hace respetables.
En fin, que lo dijimos en antena pero repetimos: lo del viernes fué todo un regalo para el equipo de la radio.
Pd. Por cierto que Juan Cruz en su blog de El País escribió algo sobre nosotros, les dejamos el enlace
http://blogs.elpais.com/juan_cruz/2008/08/leopoldo-alas.html

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